Dicen por ahí que el término política es un arte con un significado algo así como: “tragar excremento sin hacer gestos”, y mire, hay veces que este adagio suele cobrar veracidad. El día de ayer durante el evento de inicio de campaña de Yensunni Martínez Hernández, en busca de su reelección en Othón P. Blanco, nos tocó ver a los ahí presentes, algo que por lo menos a mí, no se me hubiera imaginado.
En el templete de honor, dónde se placean los amigos de la festejada, uno que otro aspirante político y algún gorrón que no falta, estaba Luis Gamero Barranco, a quién la propia Yensunni bajo de la candidatura hace tres años, pero no solo eso, lo inhabilitado hasta el próximo año.
Por decisión propia, que si tiene dignidad y sentido común lo dudo, o por voluntad forzada, alguien le ordeno, ahí estaba Luis Gamero en el templete, a leguas se veía que estaba fuera de su línea de confort, se veía forzado, desencajado, “tragando sin hacer gestos”.
No hay que olvidar que hace tres años, Luis Gamero estaba haciendo campaña para presidir el municipio de Othón P. Blanco; liderando incluso, cuando Yensunni Martínez lo demanda por violencia política, lo que a la postre le dejó a la hoy edil con licencia, toda la ventaja para convertirse en alcaldesa.
Entrevistado en el lugar, Gamero decía que: “Como un pleito de hermanos que, pueden arañarse; pero nunca hacerse daño”, los encontronazos legales, sostuvo, con la candidata de morena y su coalición, quedaron atrás.
Hay que recordar que hasta el último momento, Gamero estuvo apoyado desde el TEQROO para vencer en los tribunales y revertir el castigo, hasta en tres ocasiones, sin resultado positivo, quedó fuera también en este proceso electoral 2024.
Ayer, Yensunni hizo un speech en torno a Gamero Barranco, como una especie de cicatrización diciendo que el pasado quedó atrás y que ambos se seguirán apoyando para lograr la transformación que tanto pregona la 4T.
No obstante, antes de ese discurso de cicatrización, forzada o real, hubo un evento que nadie de los que estuvimos ahí nos saltamos, cuando llega Yensunni al templete, y saluda a los invitados que estaban en la primera fila, se brincó a Gamero, quien tuvo que meter como avestruz, la cabeza al suelo, debió haberse sentido fatal, pero tenía que “tragar sin hacer gestos” así es la política.
¿Usted qué opina?
