Ironías de la vida, el presidente Andrés Manuel López Obrador, ha defendido su mandato los últimos años, la honestidad del mismo, su buen desempeño, la rectitud y sobre todo, los alcances de sus programas de gobierno y su asistencialismo social exitoso; Sin embargo su propia discípula Claudia Sheinbaum Pardo, es quién tiró abajo la narrativa triunfalista del “Gran Mesías”.
Tras el debate del pasado domingo entre los candidatos a la presidencia de México, los Obradoristas proclamaron el triunfo de Claudia Sheinbaum; Sin tan siquiera darse cuenta que el gran perdedor de la “disputa nacional”, es el propio Andrés Manuel López Obrador, y no Xóchitl Gálvez o Jorge Álvarez Maínez.
Sheinbaum, tuvo que responder las preguntas capciosas del INE y algunas otras realizadas por la población, acerca del desastroso manejo de la pandemia, el desabasto de medicamentos, el fracaso de la mega farmacia, Dos Bocas, el Tren Maya, la alta corrupción de los hermanos López Beltrán, en otros, sin meter las manos.
Al presidente López Obrador, por supuesto le hubiera gustado que su discípula preferida, la cuasi primera presidenta de México, defendiera sus políticas públicas, la honradez de sus hijos, de sus programas de gobierno, sus grandes proyectos y “logros”, pero ante la falta de calidad moral de esta administración federal, Claudia no contestó, calló.
Con ello, dejó al presidente de México como el gran perdedor del debate dominical, incluso Andrés Manuel en sus primeras declaraciones habría dicho que el debate político estuvo bien: “Muy bien, son ejercicios necesarios, importantes, planteados por el INE”, ya cuando dimensionó que el fondo y su narrativa lo ponía en entredicho, dijo lo contrario.
Claudia Sheinbahum perdió el post debate y su mentor el debate, más allá de que los “chairos” y sus agoreros del triunfo, proclamaban la derrota de la Gálvez.
Por lo que sucedió el domingo y por lo que representa la oposición en México, es un hecho que MORENA por lo menos este año va a ganar las elecciones, pero lejos de que llegó legitimada al poder, se irá desprestigiada, derrotada, sin credibilidad, más sucia que cuerda de cochino.
Y como dice Carlos Loret de Mola, a Claudia Sheinbaum lo puso Andrés Manuel, su verdadero jefe de campaña, quién diseño su estrategia electoral, su plan de gobierno; pero no le dijo como defenderlo en los debates, convirtiéndolo en el “Gran perdedor”.
