1 de agosto de 2026
Opinion

Un fiasco las acciones afirmativas electorales

En Quintana Roo las acciones afirmativas implementadas por la autoridad electoral, háblese el INE o las referentes a los estados, a simple vista son un fiasco.

Lejos de ser elementos para subsanar las desigualdades sociales que históricamente han marginado a grupos de población específicos, ahora estas acciones encaminadas en favor de: Personas con discapacidad, Migrantes, LGBTIQ+, Indígenas, de mujeres, son utilizados para privilegiar intereses cada vez más particulares.

Son burla, retos a la autoridad electoral, sin que éstas metan las manos; pues en la recepción de los documentos opera la buena fe, es decir, de entrada no importa mucho si lo plasmado en ellos son verdad o mentira.

Quintana Roo es claro ejemplo de esto con la cuarta transformación, particularmente con morena que utiliza éstas acciones afirmativas para imponer candidatos, contradiciendo su convicción de no mentir, no robar y no traicionar.

Aunque para ello tengan que corromper, ofrecer dinero, dádivas o privilegios a quienes se dice representar estos grupos vulnerables o profesionales de la salud incluso, a cambio de avalar en favor de ciertas personas acciones afirmativas que no les corresponde.

Es así como la candidata al senado de MORENA, Anahí González, se convirtió de un día para otro en maya parlante, con partida de nacimiento registrada en Tulum, lo que la convirtió en representante indígena.

Ya antes, para competir en la diputación federal se había presentado como nativa de Cancún; pero ocupando un Distrito correspondiente a un representante del Sur.

Ahora va en fórmula con Gino Segura para el senado; pero ¿Cómo es que el INE se lo permite, quién o quiénes son sus brazos protectores?, son las preguntas claves.

Apenas la semana pasada la consejera del INE Carla Humphrey informaba que finalmente le había dado a la saxofonista María Elena Ríos Ortiz, la oportunidad para participar como candidata suplente en la Cuarta Circunscripción bajo la acción afirmativa de indígena.

Humphrey destacaba que la saxofonista pertenece a una comunidad indígena de Oaxaca y tras haber sido atacada con ácido en 2019 tuvo que desplazarse a la Ciudad de México. La razón por la que le querían quitar la candidatura se debe a que ya no vive en dicha comunidad, pero Humphrey explicó que no reside en ella debido a que su vida está en peligro.

Y pregunto, ¿En qué comunidad indígena vive la fórmula de Gino?, su inscripción ya fue impugna por grupos indigenista incluso por el PRD y aun así el INE la avaló. La candidata guinda ya tiene imitadores, Ulises Lara, confirman está en la planilla para regidor en Othón P. Blanco como cuota indígena, lo mismo Sonia Betancourt como discapacitada, tan solo por tener debilidad visual, la alta escuela de MORENA.

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