Se sabe, desde siempre, que él que se mete de político abre una puerta a su vida personal, mucho más si se encuentra en busca del favor del electorado, las reyertas en las campañas se agudizan conforme avanzan a la recta final.
Se debe de tener especial cuidado en lo que la familia y círculos cercanos de un candidato hagan y digan, recordemos los desafortunados twits de Paulina Peña Pretelini que señalaba de » bola de pendejos a la prole » en alusión al proletariado social, evento que le causó a Enrique Peña Nieto un descalabro, teniendo que salir al quite de su imberbe hija pidiendo disculpas, algo similar ocurrió con el hijo de Felipe Calderón al intentar defender a su padre de lo que él cree fervientemente una calumnia.
Hoy Xóchitl Gálvez es ajusticiada y linchada mediáticamente, su hijo protagoniza un desaguisado, vergonzoso e incómodo, en el momento más frágil de la campaña de su mamá, con ingredientes como un estado alcohólico salpicado de prepotencia y una evidente y contundente demostración de una formación muy alejada de la humildad y de lo que son las buenas costumbres, que es algo en lo que Xóchitl va ofreciendo en la búsqueda de un nuevo país.
Sin embargo, la saña con la que se ha levantado en contra de Xóchitl está rayando en una verdadera vergüenza, incluso Beatriz Gutierrez Müller ha fijado una posición al respecto, en la que señala que no debería de haber daño colateral para la familia de los políticos, lo cual tiene razón, solo que una campaña política es equiparable a la guerra y reza aquel refrán que en ella «todo se vale».
Se esperan toda clase de agravios, se ven venir largas filas de calumnias de los dos bandos, se radicalizaran los ataques, habrán infiernillos en cada día del proceso, porque de eso se trata una campaña, de dar batalla sin cuartel, de debatir en la arena de las ideas, de brindar un espectáculo donde se vuelva un show, aunque en ese show se pisotee sin piedad al contrario, eso es lo que vende, así es y así seguirá siendo, un circo de fenómenos, lo que menos se atenderá, son las propuestas, sangre, azotes y piedras lapidarias, es lo que pide el vulgo, es lo que vende.
