En su defensa para legitimar su inclusión en la contienda electoral del 2 de junio como cuota indígena, la candidata de MORENA al senado por Quintana Roo, Anahí González Hernández, se llevó entre las “patas” como dijera un clamor popular, al Instituto Nacional Electoral (INE).
No dimensionó la candidata de la coalición “Sigamos Haciendo Historia” su infame defensa ante la Sala Xalapa del TEPJF, al culpar al INE de confundir e intercambiar la documentación de su registro con la de su suplente.
Al contestar de manera virtual la impugnación que existe contra su candidatura, Anahí González, dijo que, en esa confusión, de la que responsabiliza al INE, aparece como nacida en la población de San Juan de Dios, municipio de Tulum, y como maya hablante; pero ese perfil aseguró no corresponde a ella.
Aseguró que la documentación verdadera que la avala y vincula como indígena, es la X-Yatil, de donde es el sacerdote y juez tradicional que le dio su constancia de origen, y además en su formato declaró que no habla maya y está vinculada a la comunidad sólo por trabajo social.
Y me pregunto, bajo la óptica de Anahí, ¿cómo vamos ahora creer en la autoridad electoral nacional (INE) si confunde los datos?, es decir, se traspapela documentación importante, vital, revuelve el agua con el aceite, no se midió la candidata.
Mire, cuando la nacida en X-Yatil, perteneciente al municipio de Felipe Carrillo Puerto, corazón maya de Quintana Roo, buscaba la diputación federal por el distrito correspondiente al Sur del estado, asignaba su natalicio en Cancún (Benito Juárez) y ahora recula.
Podemos confiar en el INE el que según Anahí, no hace bien su trabajo, si confunde y traspapela documentos, ¿podemos hacerlo?
No quiere debatir con Mayusa González, porque dice en sus entrevistas, que los debates los realiza a ras de piso con los habitantes de Quintana Roo, entonces bajo esa perspectiva ¿no debatirá en el estrado del Congreso de la Unión, cuando seguramente sus amigos, perdón, sus simpatizantes la lleven al senado?, vaya incongruencias de la diputada federal con licencia.
Tras su defensa ante la Sala Xalapa, el magistrado encargado del expediente, Enrique Figueroa Ávila, dictó el acuerdo de radicación del juicio emprendido por el ciudadano César Uuh Chí, y ordenó la continuación del estudio al contar con el escrito de Anahí González como tercero interesado y la contestación del INE como autoridad responsable.
Llama la atención que el magistrado electoral instructor afirma que, en su contestación por escrito, la candidata se ostentó como indígena maya, a pesar de que, según su explicación pública y su alegato, los criterios de auto adscripción que quiere hacer valer no son el de ser nativa, ni hija de padres indígenas, ni hablante de la lengua, sino sólo su labor social a favor de la comunidad de X-Yatil.
